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jueves, 11 de abril de 2013

A quince años...



Un día como hoy pero de hace exactamente tres lustros, la Fórmula 1 pisaba por última vez la Argentina, más precisamente  el Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires, que por entonces recibía el nombre de “Oscar Alfredo Galvez”. Aquel 10 de Abril de 1998 comenzaron las prácticas del fin de semana, para terminar dos días más tarde con la disputa de la tercera fecha del mundial. Era Michael Schumacher el que, tras recorrer en 72 oportunidades el trazado nº 6 (4.259 metros) del coliseo porteño, triunfaba con la Ferrari F300 por sobre su gran rival de aquel entonces, el Mclaren MP4/13 del finlandés Mika Hakkinen, y por sobre su compañero de equipo, el irlandés Eddie Irvine. En el fondo, era el argentino Esteban Tuero el que acaparaba todas las miradas con el modesto Minardi M198, en su tercer carrera en la categoría. El piloto capitalino (de jóvenes 19 años) largó 20º, y lamentablemente no pudo llegar al final de la competencia, gracias a un despiste que sufrió cuando recorría la vuelta 60, a doce del final.
La primera victoria de Schumacher en ese año cortaba la mala racha que tenía Ferrari en la Argentina, ya que la Scuderia volvía a ganar en el país luego de 42 años y 15 ediciones del GP. La última había sido en 1956, cuando en un Lancia D50 (que era propiedad de Ferrari), el quíntuple campeón Juan Manuel Fangio (junto al italiano  Luiggi Musso) vencía, en tiempos en los que el cambio de piloto era moneda corriente.
La llegada de Fangio junto a Jose Froilán Gonzalez a Europa a fines de la decada del 40 fue uno de los pilares para que la Argentina ocupara un lugar en el calendario de la naciente Fórmula Uno, pero la falta de un autódromo hacía imposible lograrlo. Tras algunas competencias en las zonas de Palermo y la Costanera (anteriores a la creación del mundial, en 1950), el sueño se hizo realidad en 1953, cuando se disputó la primer competencia de la máxima en el flamante Autodromo Municipal “17 de Octubre”, ubicado en el sur de la Capital Federal. Otro hito fue que aquel 18 de enero se disputó el primer gran premio en territorio americano (las 500 de Indianapolis solo se las incluía para darle carácter de “mundial” al torneo, aunque no competían ni equipos ni pilotos habituales de la categoría). A partir de allí, la Argentina permaneció en el calendario hasta 1960 (con excepción de 1959), siendo Fangio el máximo vencedor, adjudicándose cuatro de las siete ediciones (1954, 55, 56 y 57), todas disputadas en el circuito nº9  de 3.912 metros , que incluía la vieja horquilla al final de la vuelta.
Con un autodromo repleto, se largó el primer GP de la Argentina, en 1953. Pica en punta el a la postre ganador Ascari y su Ferrari, seguido por Fangio y Froilán Gonzlez con las Maserati.
Con un autódromo repleto se largó el primer GP de la Argentina, en 1953. Pica en punta el a la postre ganador Ascari y su Ferrari, seguido por Fangio y Froilán Gonzalez con las Maserati.
Junto al chueco, por esos años el público argentino se dio el lujo de ver a grandes campeones mundiales como Giuseppe Farina, Alberto Ascari, Peter Collins, Mike Hawtorn, Jack Brabham yGraham Hill, sin contar a otros que no lo fueron pero que dejaron su huella en la máxima, como el propio Pepe Gonzalez, Stirling Moss o Bruce Mclaren.
A principio de los 60 comenzó la primera de las tres grandes interrupciones de la carrera en el mundial. La espera duró once años, gracias a que en 1972 nuevamente la categoría volvió al trazado porteño, aunque con una carrera que no daba puntos para el campeonato, una situación habitual de la época. Otra vez, el detalle de que un piloto argentino (Carlos Alberto Reutemann) estuviera en la máxima fue fundamental, tanto para los organizadores como para el público en si, que llegaba al trazado ubicado en el sur de la capital en busca de apreciar y repetir las hazañas logradas por Fangio casi dos décadas atrás.
En los 70, Reutemann fue el idolo del público que colmaba el autodromo para verlo ganar. Nunca estuvo tan cerca como en el 71, cuando a una vuelta del final se le rompió la toma dinamica, como vemos aquí.
En los 70, Reutemann fue el ídolo de la gente que colmaba el autodromo para verlo ganar. Nunca estuvo tan cerca como en el 71, cuando a una vuelta del final se le rompió la toma dinámica, como vemos aquí.
En esos años, la Fórmula Uno disputó nueve GGPP seguidos (salvo en 1976), contando desde aquel triunfo de Jackie Stewart en el 72 hasta la última edición, en 1981, donde Nelson Piquet fue el ganador. Los trazados elegidos del autódromo fueron el circuito nº 9 en los primeros años, y el nº 15, que agregaba al anterior dos largas rectas, unidas por un gran curvón (actualmente llamadoSalotto), que transformaron al circuito en uno de los más veloces del calendario. Además, por sus amplias vías de escape, era considerado uno de los más seguros del mundo.
Esta vez, problemas políticos (principalmente la tensa disputa con Gran Bretaña por las Islas Malvinas, que derivó en el conflicto bélico) fueron los factores principales para que la carrera del 81 haya sido la última de esos años, en los cuales la gente pudo apreciar  a talentos como Jackie Stewart, Emerson Fittipaldi (el más ganador de aquellos años, con dos victorias en 1973 y 1975),Niki Lauda, Gilles Villeneuve, el propio Reutemann, James Hunt y a un joven pero prometedorAlain Prost, que en aquel GP de Argentina de 1981 logró su primer podio en la categoría.
Nuevamente la ausencia de la Argentina en la máxima perduró por más de 10 años, hasta que en 1995, y con un autodromo capitalino que fue eje de grandes obras en los años anteriores, siendo notablemente restaurado y puesto a punto para recibir a la F1, el sueño volvió a hacerse realidad. Esta vez, el trazado elegido fue el nº 6, que superaba apenas los cuatro mil metros de extensión (4.259). Por su diseño demasiado trabado, fue catagolado por los pilotos como de “karting”,  siendo la recta principal la única zona donde podían llegar a la 6ta marcha.
 Como sea, la F1 volvía al país tras 14 años, justo al año siguiente de la muerte de quizás el mejor piloto de la categoría en sus más de 60 años de existencia, el brasileño Ayrton Senna. Sin embargo, durante ese breve y último lapso que duró la Argentina en el calendario (hasta 1998), los fanaticos pudieron ver a pilotos de la talla de Mika Hakkinen, Damon Hill, Jacques Villeneuve, David Coulthard, y al que hasta ahora sigue siendo el más ganador de toda la historia, el ya mencionado Michael Schumacher. En esas cuatro últimas visitas al país, los triunfos fueron para Hill en dos ocasiones, Villeneuve en el 97, y Schumacher en la última edición.
Schumacher pasa por dentro, sacándole la vuelta al local, Esteban Tuero, en lo que fue el último GP de la Argentina, en 1998.
Schumacher pasa por dentro, sacándole la vuelta al local, Esteban Tuero, en lo que fue el último GP de la Argentina, en 1998.
Desde ese entonces, las chances de volver al calendario fueron remotas, más teniendo en cuenta la terrible crisis sufrida en el 2001, que dejó al país hecho un completo desastre. Las esperanzas renacieron el año pasado, con las sorpresivas palabras de la actual presidente durante una conferencia a principios de año, en la que comentaba sobre la posibilidad de una competencia de F1 en las calles de Mar del Plata para este 2013. Fue un  anuncio que llamó la atención e ilusionó a todos los argentinos, pero que lamentablemente con el correr del tiempo se fue diluyendo, para terminar contando a este año como uno más en que Argentina no figura en el calendario de la máxima.
Ya pasaron 15 años de aquella última carrera, en lo que es hasta ahora el mayor parate en la historia del Gran Premio. Sin buenos augurios a la vista, es probable que la espera se siga extendiendo por un tiempo más…


Publicado en Rock 'N Ball el 10/4/13

martes, 27 de noviembre de 2012

Michael Shumacher: vida y obra del más ganador de todos los tiempos



El domingo pasado en el circuito Jose Carlos Pace de Interlagos, el alemán Michael Schumacher puso fin a su extensa carrera en la máxima categoría, 21 años después de su debut en Spa-Francorchamps con un modesto Jordan. En ese lapso marcó para siempre la historia de la F1, logrando titulos, victorias, records y sobrepasos  y carreras que quedarán para siempre en el recuerdo.
Todo comenzó en la 11º fecha del campeonato de 1991 en Bélgica. Ese fin de semana sorprendió a todo el ambiente, al poder sortear la preclasificación (en aquel tiempo de 33 coches solo largaban 26),  y posteriormente clasificarse en la 7º posición, superando a su propio compañero en el equipo Jordan, el experto Andrea de Cesaris. En carrera no duró más que unos metros por un problema mecánico. Sin embargo, esto no tapó lo hecho por el alemán el sábado, que fue inmediatamente contratado por el equipo Bennetonpara la carrera siguiente. Una situación inusual tanto en aquellos tiempos como hoy en día.
Michael Shumacher al mando del Jordan 191 en su carrera debut, Bélgica 1991.
Desde aquel entonces, con el equipo italiano comenzó una sociedad de cinco años que lo catapultaron a la cima de la categoría: en 1992 logró su primera victoria (exactamente un año después de su debut) en el mismo Spa que lo vió debutar, para luego finalizar el campeonato en el tercer lugar, siendo solo superado por los imbatibles Williams de Nigel Mansell y Ricardo Patrese.
Luego de un año en el que siguió logrando buenos resultados (incluida una victoria en Portugal), en 1994 y ya con todo el equipo detrás de él, consiguió su primer titulo a bordo del polémico B195, del cual siempre se comentó que contaba con ayudas electrónicas, algo prohibido por la FIAa principios de ese año. En ese ejercicio logró ocho victorias (cuatro consecutivas) y tres segundos puestos que le bastaron para cosechar 92 puntos, uno más sobre Damon Hill en un final de torneo también con muchas dudas.
Su segundo titulo llegó un año después, coronándose como el bicampeón más joven de la historia, en un Benneton con el que llegó nueve veces antes que nadie a la meta y aventajando por casi 40 puntos a su máximo perseguidor.
En 1996 el alemán, ya considerado como uno de los mejores pilotos de aquel momento, emigró a Ferrari, buscando cortar con la seguidilla de campeonatos sin títulos de hombres de la Scuderia, que ya llevaba 27 años. Los siguientes tres años fueron de frustraciones y subcampeonatos, destacando aquella victoria en Gran Bretaña en 1998 donde cruzó la meta yendo por la calle de boxes, luego de cumplir una penalización en ese último giro, o el accidente en la primer vuelta en el mismo trazado de Silverstone en 1999, que lo dejó inactivo durante seis carreras.
Japón 2000: Schumacher logra el titulo para Ferrari luego de 31 años de sequía italiana
El 2000 en cambio fue su año, al coronarse campeón y sacarse así una mochila de encima: Ferrari por fin lograba un titulo de pilotos tras largos 31 años (Jody Scheckter en 1979 había sido el último), en lo que fue la estrella más festejada por el kaiser de las siete que ostenta. En ese 2000 nadie se lo imaginaba, pero comenzaría una seguidilla de ¡cinco! títulos consecutivos para el alemán, a bordo de un coche rojo echo a su medida, que arrasaba con cualquier mínima oposición que tuviera, con una unión entre velocidad y confiabilidad impactante: vale aclarar nomás que el auto de Schumacher estuvo seis años seguidos sin roturas de motor (desde Francia 2000 hasta Japón 2006). Esta época coincidió con la mejor del Kaiser al volante, en la que ya aplomado y maduro, era consistente e implacable.
De esos cinco, el año más exitoso fue el 2002, donde se coronó campeón a falta de seis carreras para finalizar la temporada (record absoluto). En ella logró 13 victorias, y subió al podio en todas las carreras, algo que nunca antes había podido hacer otro piloto y que aún sigue siendo inalcanzable. Además, la diferencia entre él y el segundo de aquel torneo (Rubens Barrichello con la otra maquina de la Scuderia) fue de 67 puntos, la brecha más amplia en la historia.
En esos años batió todos los records: llegó a la mayor cantidad de titulos (7, dos más que el gran Juan Manuel Fangio); mayor cantidad de victorias (91), superando por ¡40! a Alain Prost; igualó el record de victorias consecutivas (7, al igual que Alberto Ascari entre 1952 y 1953); mayor cantidad de victorias en un año en el que se coronó (13, dos más que Sebastian Vettel en 2011); se convirtió en el más ganador en un mismo país (8 victorias en Francia); 15 temporadas seguidas en las que ganó al menos una carrera (92-06); mayor cantidad de victorias en Alemania (4); mayor cantidad de pole positions (68, solo tres más que Ayrton Senna), es el hombre con más records de vuelta (77) y hasta ganó una carrera realizando cuatro paradas como en Francia 2004, en años donde lo máximo eran dos o tres por competencia.
El kaiser y el festejo de su séptimo titulo, el quinto consecutivo. Solo él logro tal hazaña.
Se retiró a lo grande en 2006, en la cumbre, luchando por el campeonato, algo que solo unos pocos pudieron realizar. Sin embargo, luego de un fallido reemplazo en Ferrari por 2009, volvió a la competencia un año después, arriesgando su reputación y palmarés. Manejó un Mercedes (equipo que lo contuvo a comienzos de su campaña) que nunca estuvo a la altura de aquella Ferrari de principios de siglo. Igualmente, se dio el gusto de conseguir un podio y una pole position (ambos en 2012, en Valencia y Mónaco respectivamente).
Tuvo carreras en las que literalmente “se corrió todo” como en España 1996 bajo la lluvia (una condición donde era muy veloz); la frustrada recuperación en Japón 1998, cuando tras partir último buscaba ganar para alcanzar el titulo, pero un pinchazo lo privó de tal logro cuando marchaba tercero; la última del año 2000 en Japón, la que tras una incesante lucha con Mika Hakkinen quedó en sus manos para darle el titulo a Ferrari, o la carrera de su despedida en Brasil 2006, donde luego de pinchar un neumático y quedar en el fondo de la grilla, remontó con sobrepasos brillantes, como el realizado a Kimi Raikkonen, en la que quedó como la ultima imagen del heptacampeón antes de su primer retiro.
Hasta aquí, todo color de rosas. Sin embargo, vale aclarar que estuvo involucrado en los más diversos incidentes y polémicas: en 1994, definió el titulo en Australia con Hill. Allí, el alemán le “tiró” el auto al británico en el ingreso a la curva 5, buscando el abandono de ambos y coronarse él como campeón. Otro caso fue en Jerez, en 1997, donde su máximo rival era el canadiense Jacques Villeneuve. Allí, en un intento de sobrepaso del norteamericano, Schumi realizó la misma maniobra que dos años antes y se cerró. Resultado: ambos se tocaron, siendo el kaiser el perjudicado, abandonando y perdiendo toda chance de titulo. Luego los comisarios determinaron excluirlo de ese torneo, retirándole todos los puntos. En los años siguientes, las incesantes batallas con Mika Hakkinen tenían algo en común: en las largadas Schumacher (cada vez que partía desde la pole), buscaba cerrarse hacia el espacio del finés, evitando que lo superara, maniobra que terminó siendo prohibida por los comisarios.
La maniobra de la que Schumi siempre comentó que se sentía arrepentido: el apriete a Villeneuve en Jerez 1997.
Más adelante, se puede destacar aquella ayuda de su compañero de equipo Rubens Barrichello en Austria 2002, donde literalmente frenó en la meta mientras era el líder, con el fin de que su compañero triunfe, o en la clasificación de Mónaco 2006, cuando con el fin de evitar una vuelta rápida de Fernando Alonso, el teutón dejó el coche parado en medio de la pista, lo que le valió la exclusión y posterior largada desde el último lugar de la grilla.
En sus últimos años en Mercedes, se vio a un Schumacher más “tranquilo”, pero igualmente con sus mañas intactas, como en Hungría 2010 cuando encerró a Barrichello contra el muro en plena recta principal, generando lo que podría haber sido una catástrofe.
A la hora de hablar de rivales, tuvo de todo y de los más importantes: campeones del mundo como los ya nombrados Hill, Villeneuve, Hakkinen (el más difícil según él), Raikkonen, Fernando Alonso y hasta el mismísimo Ayrton Senna, su ídolo. Una clara muestra de sus sentimientos por el brasileño fue en Italia 2000. Allí, en conferencia de prensa le comunicaron que había superado la cantidad de victorias obtenidas por el paulista, lo que terminó con un impensado y emotivo llanto por parte del alemán.
Se ha retirado el más ganador de todos los tiempos, un hombre que no le importó todo lo conseguido en su época en Ferrari y decidió volver a competir, solo por gusto, por placer. Sin dudas, ha dejado una importantísima marca en todo el ambiente de la máxima, especialmente en los números, que lo catalogan como el más ganador de la historia. Algunos hasta lo tildan como el mejor de la historia. En mi caso, prefiero ubicarlo entre los cuatro más grandes, solo superado por figuras como Senna, Fangio y Jim Clark.


Publicado en Rock 'N Ball el 27/11/2012